Siempre es buen momento de decir gracias, en esta ocasión mi gracias va dirigido a una ciudad, pequeña ciudad que me trato bien, aunque en momentos llegué a desesperarme con ella.Gracias pequeña porque desde el principio me mostraste que no me dejarías sola (*) , por mostrarme a tu gente amable y sencilla, por permitirme hacer amigos, buenos amigos. Gracias por permitirme disfrutar de tu estilo de vida y maravillarme con tus hermosos paisajes. Gracias por convidarme tu deliciosa, fresca e inigualable agua. Gracias por regalarme una lluvia fresca la noche anterior a mi partida y un arcoiris que coloreó tu cielo de una manera que nunca había visto. Gracias por ayudarme a interiorizar e ir resolviendo mi maraña cerebral, porque me conocí más y mejor.
Echaré de menos a mis amigos, tu agua y mi bicicleta... ahh (suspiro)... mi bicicleta.
Ahora a comenzar de nuevo... once and again, como debe ser, sin mirar para atrás a menos que sea para recordar lo bien que la pasamos tu y yo juntas.
Gracias mi pequeña Lulea!
(*) Si desea saber la crazy story acerca del primer día en Lulea, favor de preguntar a la autora.

