Es simplemente aterrador cómo una persona, del sexo femenino comúnmente, puede tener varios yos internos.
Me descubro en un martes de mayo como una persona voluble, fría, egoísta y hasta podría decir, mala.
No me gusto este día, ni los días en los que despierto con todos esos adjetivos a flor de piel.
Más bien, me gusto cuando estoy risueña y dicharachera, saltarina y amigable, positiva y dadivosa.
Hoy no me gusto, es más hoy comienzo a odiarme.
Son las diez de la noche de este martes de mayo, y ruego porque sea un día después para poder ser mi amiga otra vez.
Espero que durante mi sueño pueda cambiarme por la otra, espero al menos encontrarme.
martes 13 de mayo de 2008
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